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viernes, 25 de abril de 2008

Los comienzos de Súper Hugo


En esta semana se cumplieron 10 años de la muerte de León Najnudel y como el personaje de Peter Capusotto "Lalo Ranni", desde aquí realizamos un doble homenaje, ya que también recordamos el surgimiento de Hugo Sconochini, cuando allá por 1988 fuera promovido por León para jugar en la Liga Nacional con la camiseta de Sport Club de Cañada de Gómez (su ciudad natal).
En sus comienzos, Súper Hugo (como lo apodaron en Italia) se destacó por ser un base anotador, con un gran poder de salto, que lo hizo terminar en el segundo puesto del torneo de volcadas del Juego de las Estrellas del '88.
Con sólo 19 años partió a Europa, donde tuvo un palmarés envidiable: campeón de la Copa Intercontinental con el Panathinaikos, campeón de la Lega italiana, la Copa Italia y la Euroliga con el Virtus Bologna, y campeón de la ACB y la Copa del Rey con el TAU Cerámica. Impresionante *.
En la selección recién lo pudimos disfrutar a partir de la llegada de Julio Lamas a la conducción técnica, ya que Vecchio se empecinó en ignorarlo. Luego lo conocido: Subcampeón Mundial en Estados Unidos y capitán durante la conquista del Oro en las Olimpíadas de Atenas.
Hoy en día, después de dos años alejado de las canchas, Scono volvió a las canchas de la mano del Piacenza en la C-1 italiana, pero queríamos rescatar su surgimiento como "un chico de la Liga", esa idea de Najnudel que fue el puntapie inicial hacia lo más alto del podio olímpico.
* Uno de los aspectos más sorprendentes de la Generación Dorada es la cantidad de títulos que obtuvieron los 14 integrantes de los planteles del Mundial 2002 y Juegos Olípicos 2004. Deben sumar más de 100, sin ninguna duda.

viernes, 8 de febrero de 2008

¡Qué foto! Capítulo 3


En los inicios de la Liga Nacional, allá por 1985, el equipo de Sporting de Punta Alta (mi ciudad natal) participó en la Liga C, enfrentándose a rivales poderosos como el Gimnasia de La Plata donde jugaban Cerisola y el Gigante González (con el que tenía una foto que perdí, en la que yo ni siquiera le llegaba a la cintura), el Rivadavia de Necochea de Neal Robinson y Vicente Pellegrino, dirigido por una gloria del básquet bahiense como De Lizaso, Sporting de Mar del Plata, en el que jugaba el Gurí Perazzo, Liniers de Bahía Blanca, donde comenzaba a brillar un juvenil llamado Juan Alberto Espil y que era dirigido por Daniel Frola, entre otros.
Ese equipo puntaltense contaba con dos extranjeros fenomenales como el escolta Barney Mines, que venía de jugar en la universidad junto a Willie Scott y Donald Reese, y el alero-centro Manuel Forrest, quien luego jugó en varios equipos como Pacífico de Bahía y Gimnasia de Pergamino. La dirección técnica estaba a cargo del bahiense Adolfo Lista y con una mezcla de jugadores de Punta Alta y Bahía se logró el ansiado ascenso a la Liga B (actual TNA).
El arranque en la B fue mejor de lo esperado y tras una primera vuelta fantástica se clasificó a la B 1, donde se pelearía por ascender a la primera. La ciudad estaba conmocionada: el estadio de Altense se colmaba en cada partido y semana a semana había que agregar sillas de plástico para que la gente pueda sentarse.
Sin embargo, la lesión de Mines en la penúltima fecha de la primera rueda cambió todo. El equipo no fue el mismo y sólo se ganó un partido en la segunda fase. A esto hay que sumarle la partida de Alberto Paoli (el estratega) hacia Almagro de Esperanza, en la Liga A, lo que menguó aún más las chances de luchar por el ascenso.
Luego de esa temporada, el principal inversor del club tomó otros rumbos y hubo que abandonar la competición. Sin embargo, esto no empaña lo hecho en 1985 y 1986, dos años en los que Punta Alta respiró básquet y se unió detrás de Sporting, un club que vivió en ese tiempo su hora más gloriosa y con el orgullo personal de que mi papá era el Presidente de la Subcomisión de Básquet.
Esta foto corresponde a la primera fase de la Liga B, a comienzos de 1986, y los jugadores son los siguientes:
Parados:
Marcelo Plá: era el base suplente del conjunto y la gran esperanza del básquet puntaltense, además de ser mi entrenador de Mini. De muy joven dejó la práctica para convertirse en técnico y dirigió a Peñarol y otros en la Liga Nacional.
Barney Mines: un extranjeros espectacular. Base-escolta anotador cuya baja fue insustituible.
José Luis Mallemaci: un pivote puntaltense que luego jugó en Madryn y en Pico FC junto a Jorge Racca. Era el centro titular del equipo.
Manuel Forrest: El "alma" de Sporting. Ídolo total de la hinchada y participante de miles de anécdotas que no se pueden contar en un blog. Según Carlos Boismené (que algo sabe de esto), uno de los dos mejores extranjeros que dirigió en su vida.
Ricardo Porta: otro crédito local. Era el recambio del juego interior.
Yo (de remera blanca y con los dedos cruzados, deseando salir en la foto)
Hincados:
Roberto Capaccioni: la figura indiscutida del básquet puntaltense. Era el único titular que había jugado toda su vida en el club. Un alero completo que podría haber llegado a la Liga Nacional si no fuera por su edad.
"El Ruso" Hilger: Un defensor rústico cuya misión era ingresar desde el banco para "secar" a la estrella rival. En la última fecha de esa primera fase, volvió loco a Mack Hilton, figura de El Nacional de Bahía, que fue marcado de manera casi violenta en el primer tiempo (allí Hilger agotó sus cinco faltas) y que no pudo entrar nunca en partido. Esa noche se convirtió en el héroe de la clasificación a la B 1.
Alberto Paoli: El cerebro del equipo. Manejaba los tiempos del partido y llegó a jugar en primera en Almagro y Unión de Santa Fe.
Gabriel Cintioli: Refuerzo proveniente del basquetbol bahiense. Era el primer recambio de los perimetrales y aportaba ofensiva automática. Hoy es un alto dirigente de Estudiantes de Bahía.
Ellos permanecen en la retina de cada uno de los que los vimos jugar, por eso este pequeño homenaje.

jueves, 17 de enero de 2008

¡Qué foto! Capítulo 2º


Durante mi infancia y adolescencia en Punta Alta, cada vez que podía viajaba 30 km. hasta Bahía Blanca para ver al Estudiantes de Fefo Ruiz y Willie Scott y al Pacífico de Richotti y De Batista (Olimpo nunca me simpatizó por lo que recién acudí al Norberto Tomás cuando Terry Coner, Ariel Rodríguez y el Gallo Pérez se "peleaban" por ver quién tiraba más tiros).
Sin embargo, era muy chico y no podía ir siempre porque mi papá no me llevaba, entonces mis oportunidades de ver básquet de primera se reducían a cuando alguno de los equipos de Bahía tenían la cancha suspendía y debían jugar en el estado puntaltense de Altense.
En el año 1989, uno de los equipos bahienses (no recuerdo cuál) debió jugar un partido ante Sport Club de Cañada de Gómez, que era dirigido por Julio Lamas y que contaba con Sergio Hernández como ayudante. Ese día, inmortalizado en esta foto de la revista Encestando, se mantiene inolvidable en mi memoria porque la gente insultó como pocas veces vi a la joven dupla Lamas-Hernández, quienes discuteron cada uno de los fallos arbitrales, incrementando la inusitada ira de los espectadores.
Este binomio técnico luego desarrolló la brillante carrera que todos conocemos, con campeonatos ligueros y llegando a la selección nacional. Pero nunca olvidaré esa noche en Altense, aquella en la que mi papá insultó a Lamas 35 de los 40 minutos que duró el partido.

martes, 27 de noviembre de 2007

¡Qué foto!





Temporada 99/2000. Manu, con la camiseta del Reggio Calabria, encara hacia al aro ante la marca de Sasha Danilovic, del Kinder Bologna. Al final de dicha temporada, Manu fue contratado por los boloñeses como recambio para el astro serbio. Sin embargo, unos días después de que el bahiense haya firmado su contrato, Danilovic se retiró del básquet, dejando a Manu la posición de escolta titular.







En 2001, el Kinder ganó la Lega italiana y la Euroliga, consagrando a Ginóbili como MVP de esa inolvidable final ante el Tau de Oberto y Scola. Manu afirmó en reiteradas oportunidades que ese título fue el que cambió su carrera deportiva, cuando pasó de ser "el Carlitos que no gana nada a ser parte del campeón europeo".








Seguramente, su campaña hubiera sido igual de gloriosa con Danilovic en el equipo, pero el paso al costado de Sasha colaboró para el crecimiento de Manu, quien pareciera que siempre tuvo la ¿suerte? de su lado. El cetro de figura principal de Europa quedaba en buenas manos...